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Viaje de novios por la España rural


Por Pamy Rojas

> Para nuestra Luna de Miel mi esposo planificó un viaje de novios inconfundiblemente romántico por España. Ambos habíamos visitado España anteriormente, pero nunca nos aventuramos a una travesía tan romántica y a la vez diferente, lejos del bullicio turístico y de lugares comunes.


Viajes de Novios España Rural

Para los novios un paseo romántico por la España rural. Foto: Pamy Rojas

Llegamos al aeropuerto de Barajas en Madrid y alquilamos un auto. De ahí salimos en ruta hacia nuestra aventura. Llevábamos con nosotros un mapa de España, algunas direcciones que bajamos de Internet y el mejor deseo de pasarla espléndidamente bien.

El trayecto que seguimos en nuestro viaje de novios fue hacia al sureste para descubrir parte de la ruta Castilla-La Mancha y explorar los mismos parajes por los que anduvo don Quijote. En el camino nos detuvimos en varios poblados que a simple vista se veían tan solitarios. Pero no era otra cosa que la hora de la siesta. Continuamos nuestro trayecto por varias horas hasta que nos detuvimos en otro pueblito para tomar un refresco y descansar un poco. Allí en una pequeña cafetería, nos sentamos a compartir con los locales, que ha propósito estaban sorprendidos de que algún turista se detuviera en su pueblo.

Caminamos por las calles extremadamente estrechas del diminuto pueblo y vimos la forma de vida pausada de los residentes, en su gran mayoría ancianos. Ya cuando nos íbamos se detuvo un camión lleno de verduras en la salida del pueblo y allí llegaron las efusivas señoras con sus gigantescas canastas a comprar los vegetales y verduras para la cena.


La habitación donde nos hospedamos tenía un pequeño balcón desde donde nos extasiamos observando el hermoso paisaje del campo. De más esta decir que era nuestro viaje de novios, por lo que la habitación pasó a ser nuestro lugar preferido en la casa rural.


La Casita de las Cabrejas

Cuando llegamos al poblado de Jábaga, en Cuenca, localizamos nuestro primer hospedaje, la Casita de las Cabrejas. Los árboles -a la orilla del camino hecho de grava- que nos condujeron a la casa principal, se levantaban majestuosos y se inclinaban un poco, como resguardando la ruta al paraíso.

Al llegar a la casa principal nos recibió Lola, una hermosa labrador color dorada que bajó los escalones y llegó hasta nosotros para guiarnos cortésmente hasta la puerta. Su amo es Juan, quien también es el propietario de la finca de más de 14,000 cuerdas que alberga la casa rural. Luego de una calurosa bienvenida Juan nos guió a través de la casa. La edificación, a pesar de ser nueva, se construyó de acuerdo al diseño de las casas rurales antiguas, con grandes salones, decoración rústica y un ambiente típico campestre.

La habitación donde nos hospedamos tenía un pequeño balcón desde donde nos extasiamos observando el hermoso paisaje del campo. De más esta decir que era nuestro viaje de novios, por lo que la habitación pasó a ser nuestro lugar preferido en la casa rural. Sin embargo, hay que aceptar que otro rincón sumamente agradable de la Casita de las Cabrejas es el salón biblioteca. Con una gran pared de cristales desde los cuales se aprecia la naturaleza y una acogedora chimenea, la sala paso a se convirtió en otro de nuestros lugares predilectos en la casona.

Para el desayuno Juan nos preparó espléndidos platos artesanales con productos que cultivan en la misma finca y pan horneado al amanecer. Complementos perfectos para un viaje de novios suculento. De la Casita de las Cabrejas salimos rumbo a la ciudad antigua de Cuenca, a sólo minutos de Jábaga.


Viajes de Novios España Rural

Las casas colgadas de Cuenca están justo al borde del risco. Foto: Pamy Rojas

Casas Colgadas

Luego de nuestros días de ensueño en la casa rural, teníamos que regresar a la realidad y hacer un poco de turismo tradicional. En la ciudad antigua de Cuenca visitamos las populares e impresionantes Casas Colgadas; edificios medievales que fueron renovados para conservar su valor histórico. Se les llama Casas Colgadas porque da la impresión de que están suspendidas en el aire y es que fueron construidas en el borde de un risco. Cuenca es una ciudad con mucha historia. Recorrimos las diferentes rutas que han sido demarcadas en la localidad: Ruta de las Rondas, Ruta de los Balcones de Júcar, Ruta de los Palacios y la Ruta Paseo por el Huécar. Cada una muestra el camino a diferentes puntos de interés, que van desde museos y casas de artesanías, hasta iglesias y conventos. Rutas memorables para parejas en su viaje de novios.

Nos quedamos paseando por la ciudad hasta entrada la noche. Nos encantó observar toda la iluminación de las estrechas calles y de las viejas edificaciones, sobretodo el paisaje que se disfruta desde el Paseo del Huécar, donde se pueden ver los impresionantes riscos alumbrados. Las Iglesias también se veían deslumbrantes por la noche. La Iglesia de la Santa Cruz, por ejemplo, tenía un foco alumbrando la cúpula del tope, que asemejaba a la luz celestial.

Granja San Miguel

Seguimos nuestro viaje de novios por la España rural hasta llegar a Salem, allí nos hospedamos en la Granja San Miguel. Una vez estacionamos nuestro auto, salieron a nuestro encuentro gallinas, patos y conejos, fue como recrear una página de los cuentos de niños… Un frondoso jardín adornado con rústicos bancos adorna la entrada a esta casa rural que cuenta con más de 200 años de antigüedad. Su dueña, María José, quien fue la heredera de esta majestuosa edificación, nos recibió con gran entusiasmo y nos mostró la enorme casona que cuenta con cinco habitaciones en el edificio principal y otras dos habitaciones con salón privado en el anexo. Los detalles antiguos resaltan en la decoración de la casona; es como trasportarse al siglo pasado, pero con un encanto campestre y original.

Mi esposo se acomodó en la sala a tomar una copa de vino, mientras María José me dirigía al spa para descansar en una de las butacas de masaje. La corta media hora que duró el reconfortante masaje fue suficiente para recuperarme del largo viaje en auto. La Granja San Miguel es también una spa en el campo, ofrecen tratamientos de fisioterapia y relajación, también cuenta con un gimnasio, baño de vapor y piscina de hidromasajes. Maria José nos preparó una suculenta cena con productos frescos de la granja y compartió con nosotros un poco de la historia del lugar. Nos contó que heredó la gran casona de sus abuelos y que en el 2007 rehabilitó una de las antiguas naves de la granja para convertirla en el spa del campo; un concepto que le añade atracción a la gran casona rural. La Granja San Miguel cuenta además con instalaciones ecuestres donde ofrecen cursos de equitación.




La pintoresca entrada de la casa principal en la Granja San Miguel. Foto: Pamy Rojas

El romanticismo de Altea

Luego de nuestra estadía en la Granja San Miguel, continuamos nuestra ruta hacia Altea, localizada en la costa blanca de Alicante. El tiempo se detuvo cuando por primera vez el pueblo de Altea se desnudó ante mis ojos… las horas ya no pasaban… los minutos no contaban… la belleza del paisaje y el ambiente romántico inundó todos mis pensamientos… lo primero que vino a mi mente fue la letra de la canción de Joan Manuel Serrat: “Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco...”

La poesía, el romance y el misticismo del amor emanan desde cada uno de los rincones de Altea… sus estrechas calles adoquinadas de azul añil, sus rústicas casas pintadas de blanco puro, el verde, el rosa y el anaranjado de las hojas y flores que adornan los balcones y su majestuosa vista el Mar Mediterráneo hacen que te enamores de un viaje de novios por Altea.

Con mucha razón artistas, políticos y cantantes han catalogado a Altea una de las localidades más hermosas de la Costa Blanca de España. En nuestro viaje por el pueblo antiguo de Altea, que se encuentra en lo alto de la colina, nos sentamos a tomar una copa de vino en uno de los restaurantes que acomoda las mesas al aire libre y desde donde nos extasiamos con la impresionante vista al mar.

Tuvimos que dejar este romántico pueblo pesquero para continuar nuestro viaje de novios, no sin antes caminar por el pintoresco Paseo Marítimo donde conocimos a Martita, una jovial pequeña de ocho años que paseaba a su perro por allí y se detuvo a conversar con nosotros. Muy simpática Martita, nos contó que estaba de vacaciones en casa de su abuela, quien vive en los apartamentos que están allí mismo en el Paseo Marítimo. Tan pronto nos escuchó hablar, la despierta niña nos preguntó de dónde éramos, para luego dejarnos saber que nos sabía la localización de Puerto Rico, pero que cuando subiera a casa de su abuela lo iba a buscar en el mapa del mundo.

Nos despedimos del encanto de Altea para dar por terminado nuestro viaje de novios y regresar a nuestra hermosa Isla con nuevas experiencias en nuestro equipaje y momentos inolvidables. La España rural nos enamoró con su encanto espacial y con su gente inolvidable… <


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