> La Antartida, geográficamente es casi el fin del mundo. Pero contrario a lo que estas palabras podrían significar, este lugar del Planeta Tierra es lo más cercano al principio de la vida misma. El placentero recorrido de las ballenas entre las enormes montañas de hielo; la multitud de pingüinos que se mueven a través del agua como si fueran una enorme red negra y blanca flotando sobre el mar; el reflejo del sol en este interminable desierto de nieve… Todas estas maravillas de la naturaleza nos hicieron sentir cerca del cielo y pudimos reflexionar sobre los hermosos regalos que ofrece la vida.
Ushuaia, en el Archipiélago de Tierra del Fuego, era habitada sólo por presos y sus guardianes.
Comenzamos nuestra travesía hacia este paraíso sobre hielo, en Chile. Abordamos el crucero MS Ryndam de Holland America en Valparaíso. Esta pintoresca ciudad, tan singular, está situada en un cerro rodeado de empinados riscos que se conectan entre sí por elevadores públicos muy inclinados. Una vez terminado nuestro recorrido por Valparaíso navegamos por dos días, durante los cuales tuvimos la oportunidad de participar en las primeras charlas educativas que ofrece la línea Holland America a los turistas. Una de las charlas la dirigió un geólogo e historiador que, al informarnos sobre lo que estábamos próximos a ver nos llenó de expectativas.
Nos detuvimos en Puerto Montt o la Ciudad de los Lagos. Aquí se encuentra el tercer lago más grande de toda Sur América, llamado Llanquihue. De este pueblo – donde llueve casi todos los días – navegamos hasta llegar a Punta Arenas, situada en el conocido Estrecho de Magallanes. Entre Puerto Montt y Punta Arenas disfrutamos de una amena charla de astronomía. Una vez en Punta Arenas ya el frío se podía sentir, sobre todo el viento. En esta pintoresca ciudad tuvimos la oportunidad de visitar una colonia de pingüinos, mejor conocida como Pingüinera Magallanes.
Desde Ushuaia hasta Cabo de Hornos
De Punta Arenas, el último puerto de Chile, navegamos hacia Ushuaia, que ya es parte de Argentina. Ushuaia, en el Archipiélago de Tierra del Fuego, era habitada sólo por presos y sus guardianes. Los argentinos vinieron a poblar este pequeño pueblo luego de que la cárcel cerrara en 1947 y abrieran varias industrias. De Ushuaia continuamos nuestro viaje de 21 días en el MS Ryndman hasta la Antartida, para ser testigos de lo que podríamos llamar un viaje más allá del Sur, al último lugar donde habitan seres humanos.
Navegamos hasta Cabo de Hornos, que es el final de la Tierra del Fuego y cruzamos el turbulento pasaje Drake donde ya – geográficamente – podríamos decir que nos encontrábamos en el principio y a la vez en el final del Sur. Esto crucero navegó por las aguas de América del Sur y se detuvo en el lugar más recóndito y a la vez más soberbio de La Tierra; un lugar donde tanto el cielo como el mar son únicos. La atmósfera fría, limpia y seca que prevalece en la Antartida permite que se puedan observar con más definición las estrellas. Las constelaciones se veían tan claras que al levantar los dedos parecía como si las fuéramos a tocar. Por otro lado, cada gigantesco témpano de hielo parecía que bailaba su propia canción sobre las apacibles aguas del helado mar. El capitán del enorme crucero, con la ayuda de la avanzada tecnología de la maquinaria, maniobraba a la perfección entre los pasajes que se abrían a través de los enormes icebergs.
Entre ballenas y pingüinos
Desde cubierta se podían escuchar a las ballenas humpback haciendo su singular sonido, y con cada soplido continuaban acompañándonos en nuestro trayecto. También pudimos apreciar una manada de orcas nadando en total comunión en las heladas aguas del Océano Pacífico. Los pingüinos fueron otros hermosos habitantes de este paraíso que captaron nuestra total atención. En la Antartida se pueden encontrar seis de las 18 especies de pingüinos que existen en el mundo. A pesar de que son aves, estos animales no pueden volar. Aún así se mueven con mucha facilidad en el agua. Esto comiquísimos animalitos tiene una manera bastante particular de moverse en la tierra y se desplazan con una agilidad pasmosa en el mar.
En Anvers, una de las islas del círculo de Antartida, se encuentra Palmer Station, una base de operación científica. Desde allí se hacen investigaciones ecológicas y se observa la vida de los animales salvajes. Hace dos años que la línea Holland America y en específico el MS Ryndam que hace su ruta por la Antartida, se detiene en Palmer Station para que los oficiales de esta base suban a bordo del crucero a orientar a los turistas.
De regreso…
Luego de la maravillosa experiencia que tuvimos en la Antartida, emprendimos nuestro viaje de regreso subiendo por las controvertidas Folkland Island (Malvinas), unas islas británicas localizadas al este de Argentina. Visitamos allí los pingüinos de Gipsy Cove, los cuales tuvimos que apreciar desde lejos ya que todavía existen minas enterradas por la pasada guerra de las Malvinas. Nos detuvimos en Buenos Aires, donde pudimos darnos cuenta del optimismo que reina en el ambiente y del deseo de los ciudadanos de levantarse nuevamente. Luego pasamos a Montevideo, Uruguay y finalmente nuestra travesía concluyó en Río de Janeiro, Brasil.
Un magnífico viaje de 21 días por las lejanas aguas del Sur en Antartida, una experiencia totalmente extraordinaria y, en muchos aspectos, espiritual. Más allá del Sur pudimos acercarnos tal vez, un poco al cielo. <